domingo, 1 de diciembre de 2013

PASION

Cuerpos pegados, sábanas que sudan gotas de deseo, contenidas en un frasco de tiempo eterno.

Dedos que se mueven incontrolables, buscando notas. Música que fluye.

Tu mirada de luz brillante me hace latir, embruja, enciende.

Pero quiero ese condimento picante. Calor, sudor. Estoy sedienta.

Soy arcilla a la que moldeás a tu antojo. Sofocada y entregada, temo, me quiebro y volvés a moldearme.

Las llamas queman. El pecho explota, el cuerpo arde. Tus besos encienden, tus manos avivan. Quiero ese calor, fundirme en vos. No puedo más.

Un hueco se abre bajo mis pies. Caigo en la oscuridad. Voy dejando partes de mi cuerpo en el camino y busco tus ojos para verme.

Consumida, desarmada, convertida en cenizas, vuelvo a mi ser. Siento tus manos, la piel se eriza. Todo vuelve a empezar. 





lunes, 18 de noviembre de 2013

MIEDOS

Acechan. Salen de los rincones, de huecos, escondites. Se ocultan. Los siento. Giro y no los veo. La luz se apaga, oscuridad solitaria y fría. Me paralizo. Una puerta vieja rechina. Se abre pero no veo. Tiemblo, mis músculos tiritan. Vacío en el estómago, sudor frío. Mis ojos no ven a nadie, pero están, lo sé. Debo salir de ahí.

Un asesino oculto en el callejón. Siento su respiración, veo su silueta dibujada en el suelo, un farol me la muestra. Inmóvil a la espera de mi llegada. El silencio es cómplice del peligro, la penumbra su aliado. Mi corazón latiendo, se para. Respiración ruidosa, no respiro. Estoy yendo directo a su trampa, lo sé. El lugar me habla, el misterio me lo advierte. Me erizo, gotas frías me invaden. Vuelvo tras mis pasos, largos y agitados. Debo salir de ahí.

Corro, dejo la habitación oscura, huyo de la calle sin salida. El instinto domina mis sentidos, una ola gigante que arrasa la arena tibia, incontrolable, dominante.

Busco un parque, gente sonriendo, sol caliente. Voces que me aturdan, cuerpos que me rodeen, compañía que me aleje de lo desconocido.
Vuelvo a latir y a respirar. Me aflojo, me equilibro, tranquila bajo el ritmo y camino a la luz viva y cálida, entre personas sonrientes a las que puedo ver.

Ellos quedaron ocultos. Su tiempo es la espera. No duermen. Aguardan el momento en el que llegará la distracción y entonces me encontraré a oscuras, solitaria, indefensa.

De sólo pensarlo dejo de latir.  

lunes, 28 de octubre de 2013

AMARILLO




Patito de plástico flotando en la bañadera.
Trapo absorbente que uso para secar.
Bob esponja.
Marcador flúor más usado para resaltar la parte importante de un texto.
Frutas de plástico: bananas y limones.
Casco de Bob el Constructor.
Botas de lluvia que usan los chicos.
Bart Simpson, y también Homero, y Marge, y Lisa, y Maggie.

No me provoca emociones, como el verde esperanzado, la pureza del blanco, el rojo apasionado o el azul intenso. Tampoco es mi favorito. Nunca lo uso en mi ropa, en mis accesorios, ni decoro mi casa con él.

Lo pienso.

Atrevido, imita al sol, trae luz.
Llamativo, nadie que sea tímido se vestiría con ese tono, sólo lo usa el quiere que lo miren.
Alegre, siempre está en los globos, los payasos, resalta los dibujos.
Brillante, ilumina las pupilas.
La naturaleza lo tiene muy presente en sus flores, en sus frutos.
Trae nostalgia cuando llega el otoño y se pinta en las hojas.


Hoy vino a presentarse. Sin anunciarse invadió mi sobrio mundo. Ahí está, siempre estuvo, oculto, callado, mostrándose a través de instantes, como chispas fogosas que se encienden y en breve desaparecen. Ahora que lo encontré, lo descubro mío, una parte escondida de mi sorprendente yo.


domingo, 20 de octubre de 2013

MUNDO FELIZ

Si todos los días fueran mis mañanas, estaría en la entrada de un mundo feliz.

Sin ruidos molestos, tapan los sonidos que acarician las emociones.
Ausencia del vértigo por correr y llegar a tiempo para terminar algo, cualquier cosa.
Simplemente terminar.
Rodeada de quien yo quiero, nadie por compromiso, sólo mis afectos.
Sonidos que en el día pasan desapercibidos, música suave que alegra el espíritu.
Quietud del amanecer.
Dejar entrar al silencio, sentirlo, tenerlo a mi lado, disfrutarlo.
En compañía de mi mate y algo para escribir:
fluir de ideas
emociones
sin preocupaciones que me limiten
cuerpo relajado
tiempo suelto sin necesidad de correrlo
adueñarme del tiempo y cada uno de sus segundos.

No me aburriría, lo juro.

Escuchar el corazón, ritmo de compás único y perfecto.
La naturaleza que me habla.
Vivir lo que siento y se me da la gana.

Sería perfecto,
sí,
mi mundo feliz.


domingo, 22 de septiembre de 2013

ATRAPAR EL TIEMPO

No quiero que el tiempo pase.
Lo atrapo en un momento carente de movimientos, lento. Sin palabras ni pensamientos rápidos. Para que se quede inmovilizado, congelado en un instante eterno, donde nada suceda.
Ausencia
Caja Vacía
El Infinito
Lo percibo mío, rehén de mis movimientos.
Lo domino por una vez, una única vez.
Soy La Reina
El Tirano
El Captor
-se siente bien-
No correr tras sus urgencias, dejar que el corazón se mueva a ritmo tranquilo, relajar los músculos para que suspiren aliviados.
Atrapé
El Tiempo
El Instante
para regalarme
Un Momento



Ya es hora de soltarlo.
Miro el reloj.
Las agujas desafiaron al tiempo detenido, corrieron, círculo mágico, sin detenerse, polvos encantadores, hipnotizaron los minutos, embaucadores, hechiceros, me paralizaron.

Miro el reloj.
Ahora tengo que apurarme para llegar.

lunes, 5 de agosto de 2013

REBELIÓN DE LETRAS

 Las letras están haraganas y rebeldes. No tienen ganas de moverse, unirse, cambiarse de lugar, posarse. Ansían la libertad de andar por donde se les dé la gana, sin que yo las atrape.
Me desafían, juegan, se divierten.
Vienen de la mano, volando sobre palabras sueltas, libélulas que agitan sus alas. Las leo. Trato de agarrarlas. Se esfuman. Pompas coloridas de jabón que explotan en el aire. Aparecen en grupo, revolotean sobre mi cabeza, huyen.
La lapicera se puso nerviosa. Mi mano la tiene preparada hace rato y ya se acalambró de tanto esperar. El papel está pálido.
Me enojé. Me apoderó la impaciencia. Niñas caprichosas que no hacen caso, se trepan por los muebles, patinan descalzas sobre el piso encerado, juegan a la mancha, se esconden en los rincones. Las llamo, les grito. Ellas siguen burlándose, descaradas y sonrientes. Hadas pícaras y aburridas agitando sus varitas. Hacen volar polvos mágicos que se convierten en monstruos azules y naranjas que hacen muecas, perros sin cola y con bigotes, gatos con pico de pato, pelotas cuadradas, nubes que lloran rayos de luz. Vuelan de un lado al otro con sus túnicas de colores y sus caras risueñas, llenando el espacio de formas que no puedo atrapar ni reproducir en el papel.
Bajo los brazos, apoyo la lapicera sobre el cuaderno desnudo. Es inútil ponerme de malhumor. Después de todo, tienen derecho a un día libre. Un recreo, volar entre flores coloridas, navegar con el timón sin manos que lo sujeten, jugar sin reglas, hacer travesuras, relajarse.
Más tarde van a volver renovadas. Decididas a pintarse en el papel. Yo las voy a esperar, con mi cuaderno impregnado de miel pegajosa, y la lapicera transformada en una red para atrapar insectos. No sea cosa que me vuelvan a engañar. Me subiré sobre la silla, me agacharé un poco, sin respirar. Rígida, esperaré a que pasen. Extenderé mi brazo, inclinaré el cuerpo, la silla seguro va a trastabillar pero soy buena haciendo equilibrio. Alguna se me va a escapar, entonces saltaré al piso y la correré. Van a estar cansadas y volarán despacio. Las iré juntando en mi lapicera camuflada, las retaré un poco –no sea cosa que les guste esto de las travesuras y ya no me quieran obedecer–, y lograré finalmente que se peguen en el papel. 


Mientras tanto, en este tiempo en que las doncellas bailan libres bajo la lluvia, sin preocupaciones ni obligaciones, nada en qué pensar.

domingo, 21 de julio de 2013

FOTO


Miro el living apenas iluminado por el reflejo de la luz que viene de la cocina.
Una foto.
Imagen congelada de un lugar sin movimientos.
La mesa redonda y las sillas alrededor.
Flashes que atraviesan mis ojos, el dinamismo que le damos durante el día. Lugar concurrido, espectador de movimientos. Ahí están, flotando en el aire, esperando que los tome y los reviva: almuerzos, cenas, meriendas, charlas, discusiones, alegrías, noticias, reuniones familiares, de amigos, momentos de escritura, de diálogos, mirar una película, llorar, reír.
   Madera tallada circular con una sola pata gruesa acompañada por maderas con cuatro patas y un respaldo. Fijas, inmóviles. Por sí solas no dicen nada.
Una mesa y cuatro sillas.
Mi mesa y mis sillas.
Visten el piso colorado, gastado de tanto uso.
Un paisaje civilizado, muerto, aunque se me hace mágico con el reflejo tenue de una luz lejana. Sin vida, pero nostálgico, silencioso, cálido.
Detrás, la pared blanca con un cuadro en tonos pastel, celeste y amarillo. Dos mujeres que se miran, damas antiguas con sombreros, coquetas, graciosas. Sobre el techo cae la lámpara negra que ahora está apagada. Pero ellas están encendidas por el resplandor, surco de luz que atraviesa la foto inerte de mi living como un camino vivo.