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domingo, 23 de abril de 2017

UNA PAUSA


No avanza. Espero y nada. Me siento enlatada, una conserva en envase amarillo, pintoresco. Me relajo, estaré así hasta que se destrabe, y con esta inesperada nevada viene para largo. Hay una incontable fila de autos, juntos, casi pegados como un rompecabezas de cientos de piezas.

El conductor habla con su esposa, escucho la conversación. Ella lo reta, no se llevó el abrigo con esta tormenta, le pide que vuelva. Él le contesta tranquilo mientras chupa la bombilla de su segunda gaseosa en vaso de plástico. Me molesta ese ruido de final pero me callo. A él no parece importarle nuestra presencia, quizá está seguro de que no entendemos nada de su idioma, quizás ya está acostumbrado en esta vida encerrada. Total no nos volverá a ver.

¿Y si no existimos? El tiempo está detenido en esta larga cola, como si se hubiese esfumado. Ha desaparecido y quizás nosotros también. Por ahora resta esperar la llegada a la ciudad desconocida, dejar pasar las horas inútiles. El destino está cerca, lo sé, pero se me hace muy lejano. La ilusión del viaje casi se esfuma con el tiempo escurridizo, se olvida, se aburre, está en pausa.

Suspiro, miro el vidrio cubierto de gotas escarchadas. Saco una foto para que ese momento cobre vida eterna. Me detengo junto con las horas mientras espero el instante en que pondré play.




sábado, 16 de mayo de 2015

EL CICLO


Estaba atrapada en una bola esponjosa, húmeda, amorfa. Se movía inquieta. Quería pero no podía salir, el resto la presionaba.
Miraba ansiosa hacia abajo esperando el momento del lanzamiento. Caer en la atmósfera, atravesar el aire como un paracaidista, llegar a la tierra, tan firme, tan marrón, tan intensa.
Un estruendo, junto al cielo iluminado fueron el anuncio de la partida.
Se lanzó decidida a vivir cada instante. La tierra la recibió deseosa de asimilar su pureza.
Una raíz se apoderó de ella, la transportó por su tallo y la alojó en una hoja.
Ahora está atrapada en un trozo de papel verde intenso, aplanado, ovalado. Ansiosa, mira hacia el cielo esperando el momento de volver a subir.

miércoles, 2 de abril de 2014

LA NADA


Feriado en el medio. Semana partida por la mitad.
El miércoles es pesado, difícil. Día duro para luego festejar que cruzamos el límite de la lejanía y nos acercamos al descanso. Debería ser un día como cualquier otro, pero tiene un nombre: día de miércoles.
En cambio hoy, no.

Hoy es un día esperanzador, una copia del fin de semana, un descanso a la mitad de trescientos escalones. Día de pantuflas y pijama, dormir sin despertador, quizás un asadito o simplemente, la nada.

La nada.

Me da miedo por sí sola.
Abismal y grande.
Vacío, no saber qué hay en realidad.
Un pozo sin ver el fondo.
El espacio sin objetos, ni siquiera aire.

Pero la nada, cada tanto, me gusta.
Día de nada, vacío de proyectos, de tareas, de responsabilidades.
Llenar la nada con lo que yo quiera, en el momento que se me dé la gana.
Nada que hacer, nada que pensar, obligada, empujada.
Nada que decir, nada que preguntar ni responder, comprometida, sometida.
Lleno la nada con mis letras, un mate calentito, quedarme sentada.
Lleno la nada con pensamientos libres, alegres o tristes como vengan en ese instante.
Lleno la nada con palabras que tengo ganas de decir.
Lleno la nada con miradas, caricias, silencios.
Lo primero que se me ocurre, hago.

Improviso, y la nada se deja sorprender en este miércoles de feriado.


lunes, 3 de marzo de 2014

CAMALEON

Camino por la calle pensando,
pensando-pensando.
                        arriba
Miré alrededor
                        abajo

Me perdí
en la inmensidad.
El lugar                                   me atrapó

Calle de barrio, alegre y simple.
Árboles algo pelados, se inclinan para tocarse con el de enfrente.
La luz clara los atraviesa y me acaricia los ojos.
Suspirada.
Autos en fila india pasean, viajan a algún destino.
Hombres con sus perros que mueven la cola, y hacen pis (los perros).
Detenida.
El cielo celeste, vivo, brillante.
Apasionada.
Desde el mp4, una música alegre llena de notas coloridas.
Animada.
El piso mojado por el llanto del cielo a la noche.
Se está secando.
Equilibrada.
Canteros con flores vistosas e insectos que revolotean.
Esperanzada.
Sigo el camino.

Formo Parte
soy verde, tierra, celeste, asfalto, multicolor
fundida
incrustada

EmbeVida.


lunes, 18 de noviembre de 2013

MIEDOS

Acechan. Salen de los rincones, de huecos, escondites. Se ocultan. Los siento. Giro y no los veo. La luz se apaga, oscuridad solitaria y fría. Me paralizo. Una puerta vieja rechina. Se abre pero no veo. Tiemblo, mis músculos tiritan. Vacío en el estómago, sudor frío. Mis ojos no ven a nadie, pero están, lo sé. Debo salir de ahí.

Un asesino oculto en el callejón. Siento su respiración, veo su silueta dibujada en el suelo, un farol me la muestra. Inmóvil a la espera de mi llegada. El silencio es cómplice del peligro, la penumbra su aliado. Mi corazón latiendo, se para. Respiración ruidosa, no respiro. Estoy yendo directo a su trampa, lo sé. El lugar me habla, el misterio me lo advierte. Me erizo, gotas frías me invaden. Vuelvo tras mis pasos, largos y agitados. Debo salir de ahí.

Corro, dejo la habitación oscura, huyo de la calle sin salida. El instinto domina mis sentidos, una ola gigante que arrasa la arena tibia, incontrolable, dominante.

Busco un parque, gente sonriendo, sol caliente. Voces que me aturdan, cuerpos que me rodeen, compañía que me aleje de lo desconocido.
Vuelvo a latir y a respirar. Me aflojo, me equilibro, tranquila bajo el ritmo y camino a la luz viva y cálida, entre personas sonrientes a las que puedo ver.

Ellos quedaron ocultos. Su tiempo es la espera. No duermen. Aguardan el momento en el que llegará la distracción y entonces me encontraré a oscuras, solitaria, indefensa.

De sólo pensarlo dejo de latir.  

domingo, 20 de octubre de 2013

MUNDO FELIZ

Si todos los días fueran mis mañanas, estaría en la entrada de un mundo feliz.

Sin ruidos molestos, tapan los sonidos que acarician las emociones.
Ausencia del vértigo por correr y llegar a tiempo para terminar algo, cualquier cosa.
Simplemente terminar.
Rodeada de quien yo quiero, nadie por compromiso, sólo mis afectos.
Sonidos que en el día pasan desapercibidos, música suave que alegra el espíritu.
Quietud del amanecer.
Dejar entrar al silencio, sentirlo, tenerlo a mi lado, disfrutarlo.
En compañía de mi mate y algo para escribir:
fluir de ideas
emociones
sin preocupaciones que me limiten
cuerpo relajado
tiempo suelto sin necesidad de correrlo
adueñarme del tiempo y cada uno de sus segundos.

No me aburriría, lo juro.

Escuchar el corazón, ritmo de compás único y perfecto.
La naturaleza que me habla.
Vivir lo que siento y se me da la gana.

Sería perfecto,
sí,
mi mundo feliz.