lunes, 30 de marzo de 2020

DESEO


Quiero ser roca
invadiendo tu orilla

apenas una
insignificante
ser parte de tu harén
una de tantas.

Mejor no
la de la punta
así me hundo primero
en tu agua blanca
ser la orilla
tu borde.

Espero me cubras completa
salpiques
tu intensidad
entre gritos de amor desatados
esa
una de tantas
única
para recibir todo.

Dejaré que me sueltes cuando el sol salga
te retires
para que él me seque
caliente
acaricie tibio
hasta tu regreso
y el círculo vuelva a comenzar.


Bitácora de Viaje: Montañas y Mar

domingo, 22 de marzo de 2020

SOMBRAS DE CUERPO NEGRO


Es grande, la intensidad del movimiento sobrevolando la sombrilla de la pileta donde estamos guarecidas, me lo hace notar.
Va y viene en su búsqueda. Creo que son dos que transitan el recorrido juntos.
Planean bajo, bastante para mi gusto.
No hablan, ni cantan, ni gruñen. Solo hacen sonar el aire con la potencia de sus alas. Lo rompen, lo parten.
Me avisan las ramas, que se han posado en el árbol cercano. Crujen por efecto del movimiento.
Mis oídos atentos siguen la escena.
Una sombra cruza hasta el otro extremo y otra la sigue. Sombra oscura de cuerpo negro.
Siento fascinación teñida con miedo. Dejo que el temblor de mis partes absorban ese ímpetu, sin moverme, mimetizada.
No supe hasta después que eran murciélagos. Mejor así.


Bitácora de viaje: Cataratas

sábado, 14 de marzo de 2020

PARECEMOS


Mar y cielo son uno
oscura el agua
se ilumina
no es igual
esas líneas blancas
espuma
volados del vestido
la realzan.

¿No lo ves?
parecemos
iguales
unidos
parecemos
no te confundas.

Alisada
imperceptible
sin viento que la agite
se desliza
lenta
aprovecha la noche
roza su techo
lo funde.

¿Te das cuenta?
el horizonte es
una ilusión
el borde no existe.

Tranquila
se desliza con su vestido de puntillas
alejada
retoma el regreso
a la orilla
rocas y arena la esperan.

¿Ahora lo entendés?
puedo estar
en tu límite
pero vuelvo
siempre vuelvo al otro lado
en cambio vos
perdurás en el mismo lugar.

Marea baja
ella apenas salpica
deja un rastro leve
huella de sirena
su canto cautiva.

¿Viste la diferencia?
yo tengo voz
a veces ruge
otras hechiza
vos sos mudez.

La mar
entre olas espumadas y corrientes que tiran
viene y va
juega, salta, canta
siempre única.

¿Te quedó claro?
la próxima vez
recordá
vos necesitás estrellas para iluminarte en mí
la luna para enamorarme
nubes para esconderte
yo te doy reflejo
soy espejo acuoso
tu sonido
juntos somos paisaje perfecto
parecemos fundidos, ensamblados
pareceremos
nunca olvides
yo sola            soy.


Bitácora de viaje: Montañas y Mar

jueves, 5 de marzo de 2020

TIME SQUARE

Te soñé muchas veces
te vi en la pantalla
te imaginé
impactante
aturdidor.

Nada se compara al momento
de estar en las noches
recorriéndote
envuelta en luces
destellos
ruidos
gente que te envuelve
te mimetiza.

No soy más yo
soy parte de aquello
que late
como un corazón acelerado.


Bitácora de viaje: Nueva York

sábado, 29 de febrero de 2020

SIETE COLORES


El agua recorre su lecho luego de volcar estrepitosamente desde la catarata.
Lenta, se mueve entre la bruma, las piedras y los juncos de la orilla.
Un murmullo de canto sagrado me llega.
De un lado veo colores: marrón de roca húmeda, verde potente de vegetación.
Del otro lado todo es blanco y negro.
En el medio, partiendo las dos mitades, se desliza un arco iris.

Bitácora de viaje: Cataratas



lunes, 24 de febrero de 2020

HUMANOS


Esto es como el andén del subte a las seis de la tarde, atestado de humanos. Ni hablar cuando te empujan para entrar al vagón.
¡Hola! ¿me escuchan?
Estamos en las Cataratas, en la pasarela rumbo a la garganta del diablo.
Camino lento en mi lugar de la fila. Desde la altura de este puente largo, eterno, sobrevolamos el río, su anchura, transparencia y luminosidad me encandilan.
Un hombro se apoya brusco sobre mi espalda, me tira a un costado para seguir su carrera rumbo al destino.
¿Acaso tenés un chip que no podés desconectar?
Me freno y me aferro a la baranda para contemplar cómo asoman los peces grandes. Sortean las rocas y se acompañan en un zigzag acompasado, pienso que pasaron por debajo de los pies, una sensación de temblor sacude mis partes. El susurro me recuerda que están en el agua, bien profundo, en el líquido cristalino, transparente.
Un grupo de humanos se acerca a paso excitado, sus voces amplificadas tapan el tintineo del líquido moviéndose lentamente. No miran a nadie, solo hacen lugar con sus brazos extendidos. Me desprenden, me alejan.
Pobres, ya a esta altura el enojo se transforma en pena. Tienen un destino grabado en el chip que les impide observar el camino. Ellos se lo pierden.
Vuelvo a acercarme al borde, A lo lejos hay saltos exuberantes y espumosos, no es la garganta pero son inmensamente bellos. Inclino mi cuerpo y miro hacia abajo. El agua es diáfana, puedo ver el mundo acuático tan ajeno al nuestro.
¿Cómo fue que giré de pronto y quedé mirando para el otro lado?
Otra vez los humanos, no entienden que acá el tiempo tiene otro ritmo.
Miro las rocas sueltas y otras agrupadas, algas oscuras, cardúmenes deslizándose sigilosos. La luz llega como un rayo e ilumina. Retomo el andar tratando de grabar las imágenes en mi mente, una tras otra van llegando, tan distintas y tan fascinantes.
Un brazo golpea mi cabeza, una foto, tienen que tomar una foto.
Si se arrancaran el chip, no sería necesario disparar con esa caja artificial.
Me falta poco para la escena final. El susurro del destino es cada vez más intenso. El tono se eleva, un canto grave, tenor potente, murmullo que se va volviendo grito. La interferencia de un pájaro da la nota suelta.
Dejo llegar rápido a los humanos, ellos no entienden. Hoy solo soy un ser vivo. Ya estaré en la punta, y podré descubrir su garganta abriéndose, escupiendo agua jabonosa, rugiendo como un animal salvaje.


Bitácora de viaje: Cataratas.

viernes, 21 de febrero de 2020

CATARATAS


Agua atronadora, ruido, música
clamor
agua vertida desde el río
torrente, grito
su voz, un coro de sirenas
solo ella
nada más se escucha.



Bitácora de viaje: Cataratas